Después de años rondando la idea, a principios de 2026 decidimos dar el paso: viaje a Roubaix combinando turismo y participación en la versión Challenge. Bonito reto y compromiso adquirido.
Vivir desde dentro la París-Roubaix es el sueño de muchos ciclistas aficionados o cicloturistas. El pasado 11 de abril tuve la extraordinaria oportunidad de hacer realidad esta “fantasía”, rodando sobre los mismos tramos de pavé que recorrerían, al día siguiente, los profesionales.
Poco más de 172 km en mi caso, con salida desde Busigny, siguiendo exactamente el recorrido que llevaría al pelotón PRO hasta el célebre velódromo.
Según la organización “Ruta accesible únicamente para ciclistas experimentados. Velocidad media requerida: 28 km/h en carretera, 14 km/h en adoquines (55 km).”
Y sí, que decir que esta prueba no es una más, sino que es LA PRUEBA con mayúsculas. Un icono para generaciones de ciclistas y, probablemente, la más dura y deseada de las clásicas de primavera, los llamados “monumentos”.
Una cosa muy importante, no se puede pensar que 172 km en la París Roubaix son mínimamente equiparables a rutas con los mismos km, pero sin los 30 tramos de pavé, aunque incluso la alternativa acumule muchos más metros de ascenso que esta singular prueba.
Después de años rondando la idea, a principios de 2026 decidimos dar el paso: viaje a Roubaix combinando turismo y participación en la versión Challenge. Bonito reto y compromiso adquirido.
Vivir desde dentro la París-Roubaix es el sueño de muchos ciclistas aficionados o cicloturistas. El pasado 11 de abril tuve la extraordinaria oportunidad de hacer realidad esta “fantasía”, rodando sobre los mismos tramos de pavé que recorrerían, al día siguiente, los profesionales.
Poco más de 172 km en mi caso, con salida desde Busigny, siguiendo exactamente el recorrido que llevaría al pelotón PRO hasta el célebre velódromo.
Según la organización “Ruta accesible únicamente para ciclistas experimentados. Velocidad media requerida: 28 km/h en carretera, 14 km/h en adoquines (55 km).”
Y sí, que decir que esta prueba no es una más, sino que es LA PRUEBA con mayúsculas. Un icono para generaciones de ciclistas y, probablemente, la más dura y deseada de las clásicas de primavera, los llamados “monumentos”.
Una cosa muy importante, no se puede pensar que 172 km en la París Roubaix son mínimamente equiparables a rutas con los mismos km, pero sin los 30 tramos de pavé, aunque incluso la alternativa acumule muchos más metros de ascenso que esta singular prueba.
Una experiencia que empieza mucho antes de pedalear
Empezando por el final: todo salió fenomenal. Disfrutamos de varios días de aproximación, descubriendo pueblos con enorme encanto, y en la prueba se cumplieron todas las expectativas. Alcanzar el Velódromo de Roubaix sin grandes contratiempos ya es, por sí mismo, una victoria personal.
Siendo mi primera clásica primaveral en Francia, lo prudente era claro: gestionar esfuerzo y cuidar la mecánica. En Roubaix no se gana por exceso, sino por equilibrio. Y así fue.
Madrugón, nervios y ambiente único
El día de la prueba empieza casi de madrugada: 3:30 h. A las 4 ya estás en cola para cargar la bici en el camión y subir al autobús (shuttle) que te traslada a Busigny.
Lejos de ser un trámite incómodo, este momento forma parte de la experiencia. Conversaciones en varios idiomas, nervios compartidos y ese ambiente especial que te hace sentir que estás dentro de algo grande.
La salida se realiza en pequeños grupos, la única forma de gestionar miles de ciclistas sobre un recorrido tan exigente.
El pavé no perdona, pero engancha
El primer contacto con el pavé es revelador. Sabes que habrá incidencias y las hay. Es casi imposible no tener algún problema mecánico o físico.
En mi caso, puedo darme por satisfecho:
- Reapriete del soporte del ciclocomputador Hammerhead
- Gestión de una transmisión Campagnolo Ekar algo tocada (mea culpa)
Nada grave, pero suficiente para recordar que Roubaix no perdona errores de preparación.
Aun así, todo se resolvió con paciencia y alguna salida de cadena en los sectores más duros (5 estrellas). Ahí el pavé deja de ser incómodo y pasa a ser una prueba total: mecánica, física y mental.
Los tres sectores de 5 estrellas: donde realmente empieza el Infierno del Norte
Cada uno de los 30 sectores de pavé (del 30 al 1) tiene su personalidad, pero hay nombres que imponen respeto:
- Trouée d’Arenberg
El más icónico. Entrar en ese bosque es una experiencia difícil de describir y cambia totalmente tu forma de ver la carrera profesional. - Mons-en-Pévèle
Largo, constante, exigente. Aquí las piernas empiezan a protestar de verdad. - Carrefour de l’Arbre
Último gran filtro antes de Roubaix. Aquí solo queda resistir.
En todos ellos se repite el mismo patrón, un ruido ensordecedor, vibraciones constantes, bicicletas al límite y una sonrisa contraintuitiva inevitable.
Los 30 sectores de pavé de la París-Roubaix 2026
- longitud
- estado del pavé
- dificultad técnica
- posición dentro de la carrera
30 – Troisvilles → Inchy 2.200 m ⭐⭐⭐
29 – Viesly → Quiévy 1.800 m ⭐⭐⭐
28 – Quiévy → Fontaine-au-Tertre 3.700 m ⭐⭐⭐⭐
27 – Viesly → Briastre 3.000 m aprox. ⭐⭐⭐⭐
26 – Briastre ~800 m ⭐⭐⭐
25 – Solesmes → Haussy 800 m ⭐⭐⭐
24 – Saulzoir → Verchain-Maugré 1.200 m ⭐⭐
23 – Verchain-Maugré → Quérénaing 1.600 m ⭐⭐⭐
22 – Quérénaing → Maing 2.500 m ⭐⭐⭐
21 – Maing → Monchaux-sur-Écaillon 1.600 m ⭐⭐⭐
20 – Haveluy → Wallers 2.500 m ⭐⭐⭐⭐
19 – Trouée d’Arenberg 2.300 m ⭐⭐⭐⭐⭐
18 – Wallers → Hélesmes 1.600 m ⭐⭐⭐
17 – Hornaing → Wandignies 3.700 m ⭐⭐⭐⭐
16 – Warlaing → Brillon 2.400 m ⭐⭐⭐
15 – Tilloy → Sars-et-Rosières 2.400 m ⭐⭐⭐⭐
14 – Beuvry-la-Forêt → Orchies 1.400 m ⭐⭐⭐
13 – Orchies 1.700 m ⭐⭐⭐
12 – Auchy-lez-Orchies → Bersée 2.700 m ⭐⭐⭐⭐
11 – Mons-en-Pévèle 3.000 m ⭐⭐⭐⭐⭐
10 – Mérignies → Avelin 700 m ⭐⭐
9 – Pont-Thibault → Ennevelin 1.400 m ⭐⭐⭐
8 – Templeuve (L’Épinette+Moulin-de-Vertain) ~500 +500 m
⭐ / ⭐⭐
7 – Cysoing → Bourghelles 1.300 m ⭐⭐⭐
6 – Bourghelles → Wannehain 1.100 m ⭐⭐⭐
5 – Camphin-en-Pévèle 1.800 m ⭐⭐⭐⭐
4 – Carrefour de l’Arbre 2.100 m ⭐⭐⭐⭐⭐
3 – Gruson 1.100 m ⭐⭐
2 – Willems → Hem 1.400 m ⭐⭐⭐
1 – Roubaix (Espace Charles Crupelandt) 300 m ⭐
Llegada al velódromo. Se desborda la emoción
Tras unas 6 horas de concentración absoluta pedaleando, aparece el velódromo. Entrar en él es algo difícil de explicar. Se te eriza la piel. Se te humedecen los ojos.
Si has gestionado bien la prueba, sin sobrepasarte sobre todo en la parte inicial y guardando, moviéndote en una zona relativamente cómoda para ti, lo disfrutarás más, sin duda.
Recorres parte del óvalo, levantas la vista, buscas y saludas efusivamente a tu mejor acompañante posible. Todas mis muestras de reconocimiento serán pocas ¡gracias, gracias, gracias, María José!
Por un instante, te sientes parte de la centenaria historia del ciclismo. Da igual el tiempo. Llegar aquí es el verdadero triunfo.
Conclusión: una experiencia imprescindible
La París-Roubaix Challenge no es una marcha más. Es una experiencia que combina dureza, historia y emoción como pocas. Exige respeto y preparación, pero ofrece algo único, como es vivir el ciclismo en su estado más puro.
Si te lo estás planteando: hazlo. Prepáralo bien y disfruta el proyecto desde el primer día.
¡Importante! En ningún caso me tomaría la versión Challenge de la Roubaix como una carrera, para eso hay muchas otras opciones, sin duda. Desde dentro lo vi incluso más claro, es una gran oportunidad para disfrutar de la compañía en un ambiente ciclista internacional, minimizando cualquier posible riesgo.
En realidad, la Roubaix no se explica, la Roubaix se vive.
Setup de la bici para Roubaix: equilibrio entre rendimiento y supervivencia
Uno de los puntos clave para enfrentarse a Roubaix es el setup. Aquí no se trata de ir más rápido, sino de llegar mejor.
El propio organizador ya avisa: medias de velocidad ya algo exigentes en asfalto y pavé (28/14), lo que obliga a encontrar un compromiso realista.
Montaje utilizado
- Bicicleta: Basso Palta (MY2023)
- Neumáticos: Michelin PRO5 35 mm TLR + sellante X-Sauce (80 g)
- Presiones: De 2,8 a 3 bares. Igual delante y detrás
- Ruedas: Campagnolo Shamal Carbon (21 mm internos, llanta hooked)
- Grupo: Campagnolo Ekar 1×13 (42 / 9-42)
- Pedales: Favero Assioma
- Cinta: una vuelta, acabado engomado
Claves del setup
- 35 mm: equilibrio perfecto entre absorción y rendimiento
- Presiones: compromiso crítico (agarre vs. riesgo)
- Tubeless: imprescindible en mi caso
- Llantas tubeless con gancho (hooked): mayor seguridad percibida respecto a las modernas llantas hookless, sin gancho, que están generando bastante controversia. Liegeras y aero, sí, pero mas sensibles a presiones mínimamente inadecuadas.
- Bolsa de herramientas pequeña en sillín y bolsa en el tubo superior. ¡ojo! SI llevas una de estas bolsas, que vaya muy bien fijada y mejor no llevar nada dentro metálico que pueda moverse y hacer ruido con partes de la bici. Vi por ahí escrito que no era nada recomendable, pero lo cierto es que a mí no me entraba todo en los bolsillos y guardé ahí parte de la alimentación.
las cubiertas Michelín Pro5 salieron intactas, es increíble el maltrato que soportaron sin dar problemas. Un acierto el añadir algo más de lo habitual del necesario líquido sellante X-Sauce. Junto a las ruedas Campagnolo Shamal hooked (con ganchos, no hookless ojo), formaron un conjunto perfecto para ese evento. Estas llantas además no necesitan fondo de llanta tubeless, al no haber agujeros para los radios, lo que personalmente me da bastante más confianza, pues no son pocos los fondos como fuente de problemas y perdidas de presión.
Yo uso tubeless en carretera desde hace más de 15 años y, la verdad, nunca me plantearía ir a una prueba así con cámaras. Bueno, sí, con 2 de repuesto, por si acaso.
Mis primeras cubiertas tubeless, hace como digo muchos años ya, las Hutchinson Fusion en medida 25 mm me dieron mucha tranquilidad, durante años. Quizás eran las pesadas que las actuales cubiertas TLR (tubeless ready, con liquido obligado), pero nunca me dieron un solo problema…
El grupo Ekar ofrecía rango suficiente, aunque no llegó en su mejor estado y Roubaix no perdona.
Una cosa, no vayas a subestimar esta dura prueba, sobre todo si no tienes práctica en el pavé o en terrenos muy técnicos. Creo que a mí me ayudó la experiencia en los recorridos de gravel técnicos de nuestra zona, además con la misma bici, aunque no con ruedas y cubiertas de carretera como en esta ocasión.
Por cierto, vi muchísimas bicis de gravel con cubiertas también de gravel de todo tipo de anchos. Seguro que así, con más balón y presiones mucho más bajas, se suaviza un poco el recorrido, aunque sigue siendo exigente para esas monturas.
Puede que, de hecho, sea más acertado y lógico llevar ese setup 100% gravel, para disfrutar más el recorrido, con algo más de margen. En mi caso, tenía claro que quería acercarme algo más a la realidad y la historia de la París Roubaix como prueba de carretera.
En cualquier caso, no vayas a subestimar esta dura prueba, sobre todo si no tienes experiencia en el pavé o en terrenos muy técnicos. Creo que a mí me ayudó la experiencia en los recorridos de gravel técnicos de nuestra zona, además con la misma bici, aunque no con ruedas y cubiertas de carretera como en esta ocasión.
En Roubaix no es mejor el montaje más ligero. Gana el más coherente.
Alimentación en Roubaix: estrategia para 6 horas con 55 km de pavé
La alimentación aquí es determinante. El desgaste no es solo físico, es neuromuscular.
Opté por una estrategia simple y probada, llevada desde casa.
Estrategia
- 70–80 g de carbohidratos/hora
- Ingesta constante desde el inicio
Lo que llevé
- 6 geles (uno con cafeína para el final)
- 3 barritas
- 2 bidones (sales en polvo + recarga carbos)
Los avituallamientos son excelentes, eso me pilló por sorpresa, pero en un día así mejor no improvisar.
Clave real
No siempre puedes comer cuando quieres. El pavé manda. Anticiparse es fundamental.
Resultado
Sin pájaras. Ritmo constante. Última hora incluso más rápida.
Conclusión nutricional
No gana quien más come, sino quien mejor se gestiona.
Herramientas y mecánica: lo que realmente necesitas
Herramientas
- Multiherramienta con tronchacadenas
- Eslabón rápido
- 2 CO₂ + adaptador
- Mini bomba
- Mechas tubeless
- Cámara de repuesto
- Desmontables
👉 Aquí pinchar no es mala suerte. Es habitual, muy frecuente.
Mecánica clave
- Tornillería revisada
- Soportes bien fijados
- Transmisión en perfecto estado
- Lubricación adecuada
👉 En el pavé, todo se multiplica.
¿Carretera o gravel para Roubaix? No son 170 km de bici de carretera convencionales
Vi muchísimas bicis de gravel durante la prueba. Incluso no pocas MTB con horquilla rígida y también con suspensiones.
De hecho, yo también di bastantes vueltas a la decisión de qué bici llevar, con qué ruedas y qué neumáticos usar. Cualquier decisión, en este aspecto, es muy respetable, todo depende de cómo quieras vivir la prueba. Pero no pienses que por llevar ruedas de gravel va a ser un paseo. Esto es algo que me dijo mucha gente que la hizo así.
Me llamó la atención la opinión de un ciclista que me comentó que era su segunda edición. En la primera uso bici carretera 100%, quería sentir lo mismo o algo bastante parecido a los ciclistas profesionales. Sin embargo, en 2026 tenía claro que quería “disfrutar más la prueba” y por eso decidió llevar su bici de gravel con neumáticos de 47 mm.
Opción carretera “Roubaix clásica”
- más rápida
- más fiel al espíritu original
- más exigente físicamente
- menos margen mecánico
Opción gravel
- más confort
- más margen de seguridad
- menos estrés mecánico
- quizás experiencia más disfrutable
lo dicho, todo Depende de qué tipo de experiencia y sensaciones quieras vivir.
Qué entrenar específicamente para Roubaix
SI entrar en lo realmente concreto, citaría algunas cosas como:
- resistencia muscular
- core
- brazos y hombros
- estabilidad
- técnica sobre terreno roto, también rutas de gravel puede ir bien
- comer pedaleando bajo estrés
- aguantar vibraciones durante km
Muchísima gente entrena vatios y luego sufre por otros motivos.
Lo que nadie te cuenta de la París-Roubaix Challenge Challenge 170 km
- madrugón extremo para viajar a Busigny
- logística compleja
- estrés previo
- manos agarrotadas al final o doloridas
- ruido constante propio y ajeno
- barro/polvo según clima
- peligro de confiarse
- emoción real del velódromo
La París-Roubaix Challenge puede ser mucho más accesible de lo que imaginas
A pesar de todo lo comentado y sin subestimar la dureza de una prueba así te diría que:
- no hace falta ser exprofesional
- hay muchísimos perfiles distintos de ciclistas durante el recorrido
- ves gente de todas las edades
- muchos participantes van a terminar y disfrutar
- no todo el mundo va “a fuego”
- el ambiente ayuda muchísimo
- Puedes ir con una bici que te alivie los rigores del recorrido, como una gravel con neumáticos amplios y bajas presiones. Vivirás el ambiente igualmente
- Además de la versión de 170 km puedes inscribirte a la modalidad más corta (145), que es CIRCULAR, saliendo de Roubaix y, por tanto, más sencilla en cuanto a logística. En esa modalidad harás 19 tramos de pavé, incluyendo los 3 más emblemáticos de 5 estrellas.
- No hace falta obsesionarse con los tiempos, terminar es todo un logro, olvídate de medias imposibles que puedan arruinarte la experiencia.
- La experiencia va mucho más allá del recorrido en sí, prepara el viaje, estudia los sectores, estudia los pueblos que puedes visitar durante el viaje, respira el ambiente ciclista y, a poco que puedas, quédate el domingo para ver la prueba profesional. Después de haber rodado por el pavé seguro te vas a emocionar. El recuerdo global será para siempre, muy por encima de muchas otras experiencias de ciclismo.
- Ocurre algo curioso en Roubaix y es que, incluso mientras “sufres”, ya empiezas a pensar en volver.
Entenderás que Roubaix y su historia no pertenece solo a los profesionales. También pueden formar parte de ella los ciclistas aficionados que sueñan con vivirla.